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Sánchez prepara personalmente su declaración ante el juez Peinado

El presidente del Gobierno daba por hecho que no se atendería su petición de responder por escrito y está dispuesto a hacer que el juez no pase un buen rato durante el interrogatorio en el Palacio de la Moncloa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

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Una vez más, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido tomar las riendas y hacerse con el control de todo lo que tiene que ver con su declaración en calidad de testigo ante el juez Juan Carlos Peinado, que investiga a su esposa, Begoña Gómez, por presuntos delitos de corrupción y tráfico de influencias.

Convencido de que el juez Peinado tiene un empeño personal en perseguirle a él a través de su esposa, Sánchez trasladó esa idea a su entorno más próximo el pasado miércoles, en una reunión que mantuvo en la sede socialista de la madrileña calle Ferraz con sus más allegados. 

Según fuentes socialistas, Sánchez tiene decidido afrontar la declaración ante el juez y supervisar personalmente todos los detalles. De entrada, el presidente del Gobierno da por hecho que Peinado no atenderá y muy probablemente ni siquiera responderá a su misiva, en la que le informaba de que quiere -y tiene derecho- a declarar por escrito, por ser jefe del Ejecutivo. 

Según fuentes socialistas, Sánchez tiene decidido afrontar la declaración ante el juez y supervisar personalmente todos los detalles. De entrada, el presidente del Gobierno daba por hecho que Peinado no atendería a su misiva, en la que le informaba de que quería declarar por escrito, por ser jefe del Ejecutivo. Los hechos le dieron la razón, pero el presidente se inclinaba por pensar que Peinado no iba a acceder a la petición de Sánchez de declarar por escrito. No es pues ninguna sorpresa.

"Intento de encerrona"

Cuentan desde el PSOE que el presidente del Gobierno comenta a sus íntimos que el juez en cuestión tan solo busca la grabación de las imágenes de su persona, declarando, para que después, en contra de lo establecido por la ley, sean filtradas "casualmente" y difundidas por la Prensa, como ya ocurrió en la declaración de su esposa, Begoña Gómez. Es por ello que Sánchez, según su entorno, está trabajando en cómo "darle la vuelta" a lo que consideran en el PSOE un intento de "encerrona" de Peinado.  

De entrada, lo único que aseguran desde el núcleo duro del PSOE es que Pedro Sánchez ha decidido encarar y empezar a preparar su declaración, respondiendo a todas las preguntas que le formule el juez instructor, pero acogiéndose al artículo número 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para no responder todas aquellas cuestiones que vayan dirigidas a su condición de presidente del Gobierno. El citado artículo dispensa de la obligación de declarar a padres, hijos, esposos e incluso hermanos, hasta el segundo grado de consanguinidad.  

Es curioso, porque si el juez investiga a Begoña Gómez es, teóricamente, porque sus actividades laborales podrían – a juicio de Peinado- constituir delito de tráfico de influencias y cabe pensar que las influencias no serían las suyas, sino las de su esposo, el Gobierno. En todo caso, en el equipo de Sánchez están convencidos de que el presidente está dispuesto a hacer que el juez no pase un buen rato en el Palacio de la Moncloa y que, en la medida de lo posible, Sánchez tratará de reventar lo que, según los socialistas, es un espectáculo en el que el juez pretendería convertirse en rutilante estrella. Los socialistas, por su parte, confían en que Sánchez será capaz de apagar esa estrella.

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