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EDITORIAL

Ni Sánchez ni Peinado, Puigdemont sigue teniendo la llave de la legislatura

Ahora nos acercamos a un momento clave, la formación de Gobierno en Cataluña. Si el PSC pacta con ERC la investidura del socialista Salvador Illa, Junts amenaza con convertir en un infierno el tiempo que Sánchez resista en la Moncloa

Carles Puigdemont

Carles PuigdemontCONSELL DE LA REPÚBLICA

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El prófugo de la justicia Carles Puigdemont sigue siendo el juez supremo de esta legislatura. “Solo él sabe cuánto dura esto y a qué precio”, ha reconocido el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page. Tiene razón. La llave la tiene el separatista catalán huido dentro de un maletero a Bélgica. Y la tiene porque Pedro Sánchez decidió entregársela con tal de seguir en el poder aún habiendo perdido las elecciones.

El precio que alcanzará la compra de tiempo en la Moncloa no lo sabemos, pero hasta ahora ha sido altísimo: un misil a la línea de flotación del Estado de Derecho en forma de ley de amnistía inconstitucional. Lo malo es que eso era solo el pago por la investidura de Sánchez. El resto de la legislatura hay que ir pagándola en plazos, nada cómodos.

Ahora nos acercamos a un momento clave, la formación de Gobierno en Cataluña. Si el PSC pacta con ERC la investidura del socialista Salvador Illa, Junts amenaza con convertir en un infierno el tiempo que Sánchez resista en la Moncloa. Esta semana hemos visto un aperitivo, con los separatistas de Puigdemont tumbando la senda de déficit, antesala imprescindible para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Y sin presupuestos, que ya están prorrogados, es muy complicado completar la legislatura. En circunstancias normales sería impensable, pero con Pedro Sánchez y su falta de principios cualquier cosa es posible.

Así que en esta coyuntura también es posible que Sánchez acabe haciendo presidente de la Generalitat a Carles Puigdemont con la abstención de Salvador Illa, a pesar de que éste haya ganado las elecciones. La humillación de su candidato es un mal asumible si el beneficiado el el líder supremo del PSOE. Ya sabemos, porque lo ha demostrado, que si su supervivencia política está en juego, el presidente no tiene líneas rojas.

En todo caso, es muy triste que el presente y el futuro de España haya quedado en manos de sus enemigos, de los que quieren acabar con la unidad de nuestro país y, en definitiva, con la Constitución. Lo mejor para España es que Puigdemont apriete el botón de autodestrucción de la legislatura, pero también es cierto que a Puigdemont no le interesa nada lo mejor para España. Probablemente prefiera tener en la Moncloa a Pedro Sánchez, el hombre dispuesto a entregarlo todo en su propio beneficio.

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